Ma�ana

Hoy soy alegre porque sí, por ganas.
Mañana pisaré de nuevo el suelo.
¡Mañana! ¡Hoy enorme gozo último!
Últimas músicas. Últimos besos.
Devuélveme en tus brazos el crepúsculo,
ardan las naves, quememos el cielo.
Soplemos las estrellas de ceniza,
deshojemos las horas de lo eterno.
No agotes este instante del señor,
mañana a trabajar, mañana tedio.
Me invitas a acostarme ya cansada…
No hay mañana, ni noche luego.