Como una puta

Como una puta, te acercaste anoche,
ni en celo, ni mojada, ni el placer
te movía entre sombras hacia mí.
Fue un deseo tan humano, tan práctico
como el deseo de extender la pierna
y encontrar algo más que tanta sábana.
Y te acercaste a mí, como una puta,
regalándome un gesto tierno, dos,
una caricia en la entrepierna, dos,
y así, de dos en dos, como una puta,
olvidaste las horas con gemidos
y amaneciste, por no hacer mudanza,
como una vieja sola y puta triste.