Los trancos de F

Miré los miembros toscos de la patria
tuya; sus calles llenas de tus agrias
pullas; tu lengua envenenada, vieja;
tus pasos rotos, cuando no entre rejas.
Diablo claudicante, triste, torvo;
undoso caminante, curvo, loco;
del polvorón sediento de tus versos
salvamos uno hoy, el ceniciento
que es poco más que humo, que recuerdos
sin respuesta; un sueño de poetas
de anteayer, de mañana; un lamento
de nacer con mortaja y morir
con pañales, a solas, sin sustento,
en un irónico rincón cualquiera.