A vision of P

Va en busca de la imagen exacta, de los versos
auténticos, certeros, prepara la tormenta:
el descenso secreto a su inframundo.
Pero detrás del mono y de la cáscara,
debajo de los nudos de Jung y de sus vísceras,
encuentra el yo, osado, delincuente mental,
el que grita los versos de la vergüenza, los
versos que no se pueden decir ni murmurar,
y se los grita sin piedad sobre sus huesos.
Vuelve, se vuelve, huye.
Se declara tres días en fuga sin retorno
hacia la superficie del día, del sofá.
Porque escribir sería declarar la ignominia,
enumerar los cargos, las facetas prohibidas.
Y cómo va a irle después a su mujer,
a sus hijos, a sus vecinos, a su madre,
en el trabajo y en el café de la esquina,
se abrirían las togas y las tintorerías
cualquier día del mes, a cualquier hora.